Adicción a las redes sociales:¿nueva “droga” del futuro?

Gentileza de Mirada21.es

En pleno siglo XXI, si te vas de viaje, este no comienza de verdad hasta que publicas tu ubicación en Facebook, mandas la primera foto de la playa a tus grupos de WhatsApp y escribes un par de tweets describiendo la puesta de sol…

Adictos a las redes sociales

La penetración de las redes sociales en España ha alcanzado una fase de madurez y casi 8 de cada 10 internautas de entre 18 y 55 años utilizan redes sociales. Y la cifra adquiere mayores dimensiones si tenemos en cuenta que en nuestro país, cada día, 17 millones de personas navegan por Internet a través de sus smartphones, según refleja el estudio Spain Digital Future In Focus 2013, elaborado por comScore.

La red más conocida por los usuarios es Facebook; Twitter, Linkedin y Google + están aumentando progresivamente su presencia, e Instagram tiene cada día más fuerza. Parece innegable que la tecnología recorre transversalmente nuestras vidas: nos informamos a través de medios online, compramos en plataformas virtuales… Y hasta el acto más cotidiano, como ver la televisión, se comparte a través de las redes sociales con ‘hashtags’ que nos conectan con gente de todo el mundo y signos de puntuación que adquieren vida en forma de emoticonos.

Sin embargo, al mismo ritmo que nos acostumbramos a compartir nuestra vida a través de las redes sociales, estamos perdiendo la capacidad de empatizar con los demás, de saludar al entrar en un ascensor o de dar las gracias cuando compramos el pan. Los efectos secundarios llegan incluso a las relaciones de pareja. Esta semana leí una noticia que decía que un mal uso de los servicio de mensajes de WhatsApp o Facebook ha costado la ruptura a 28 millones de parejas. Al parecer, según una investigación llevada a cabo por CyberPsychology and behaviour Journal, las personas experimentamos ansiedad al saber que el destinatario ha recibido y leído nuestro mensaje pero no nos responde.

No sé si llegados a este punto tenemos remedio pero aunque no podamos vivir sin tener el iPhone cerca y suframos ataques de ansiedad cuando vemos que la batería baja del 20%, no debemos olvidar que la mejor puesta de sol nunca nos la podrá dar Instragam, sino solo nuestras propias pupilas.

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