Google se suma a la especulación con patentes

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En los últimos años, los ejecutivos de Google han tenido mucho que decir sobre las patentes. Según la compañía, en particular, las de software son, en su mayoría falsas, en gran parte de baja calidad, y empleadas en los tribunales por las empresas que no pueden innovar para perjudicar a los consumidores y sofocar a los verdaderos innovadores.

Pero los datos de la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de EEUU muestran que Google ha estado trabajando con mucho, mucho ahínco para ganar más patentes de sus propias ideas. Ha acelerado su actividad hasta tal grado que los inventores de Google, entre ellos los fundadores Sergey Brin y Larry Page, actualmente suman 10 patentes cada día que la oficina de patentes está abierta, que abarcan desde coches automáticos a redes de datos basadas en globos. En comparación, hay que considerar que en todo 2003, Google sólo obtuvo cuatro patentes.

La reciente avalancha de documentos de patentes ofrece una visión fascinante de las ideas más recientes de Google. También demuestra que la compañía se ha comprometido para tener una de las mayores carteras de patentes del mundo. La compañía está en camino de generar alrededor de 1.800 de ellas este año. Eso podría ser suficiente para llevar a Google, por primera vez, a la lista de los 10 principales receptores de patentes anuales, por delante de gigantes industriales como General Electric e Intel.
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Google necesita urgentemente más patentes para defender a Android, su sistema operativo gratis para teléfonos móviles. Android es el software de teléfono inteligente más popular, y cada día se activan alrededor de 1,5 millones de teléfonos con el sistema. Sin embargo, Google y fabricantes de teléfonos como Samsung se enfrentan a crecientes desafíos legales. El mes pasado, sin ir más lejos, fueron demandados en Texas (EEUU) por violación de patentes por una compañía que representa a Apple, Microsoft y BlackBerry. Una de las patentes objeto de la demanda fue presentada incluso antes de la fundación de la compañía de búsquedas.

Públicamente, Google sigue desacreditando las reivindicaciones de patentes, que según la compañía suponen un impuesto sobre los teléfonos inteligentes y aumentan los precios para los consumidores. El principal abogado de la compañía, David Drummond, señaló en agosto que un teléfono inteligente típico podría estar cubierto por hasta 250.000 patentes, pero que, como ocurre con la mayoría de ellas, son “en gran medida cuestionables”, y en su mayor parte “dudosas”.

Sin embargo, los documentos presentados muestran que Google comenzó a darse cuenta ya en 2007 de que tenía que jugar al juego de las patentes, y jugar a lo grande. Ese fue el año en que Apple lanzó el iPhone, que salió al mercado defendido por una maraña de patentes y marcas para cubrir todo, desde el “botón de inicio” hasta el diseño de sus esquinas redondeadas. Steve Jobs, que había sufrido una pérdida de 100 millones de dólares (73 millones de euros) en una disputa de propiedad intelectual sobre el iPod un año antes, al parecer había cumplido su promesa “de patentarlo todo”.

Google debió entender, por aquel, entonces lo débil que era su propia posición. Cuando Jobs anunció el iPhone, Google había ganado sólo 38 patentes desde su fundación. ¡Treinta y ocho! Para igualar al teléfono de Apple, Google se apresuró a lanzar Android, un software relativamente antiguo que Google había adquirido. Era de código abierto, y estaba mal defendido a nivel de propiedad intelectual.

Desde aquel momento, Google no siguió manteniendo en secreto comercial las características del producto o las nuevas ideas; sus investigadores, administradores de empresas y expertos en publicidad empezaron a trabajar con abogados externos para patentar cualquier idea posible. Sólo un enfoque tan tenaz como este puede explicar el aumento exponencial de las patentes de Google. Cada año, la compañía ha obtenido, de media,el doble de más patentes que el ejercicio anterior. Ese ritmo de crecimiento parece ser más rápido y más sostenido que el de cualquier otra gran empresa. Google es ahora la tercera o cuarta compañía que más patentes de software gana, después de IBM y Microsoft.

Un analista técnico dedicado a trabajar con abogados para revocar patentes, Gregory Aharonian, afirma que Google, al igual que otras grandes empresas, sabe que si inunda la, ya de por sí ocupada, oficina de patentes con solicitudes, va a ganar patentes, aunque sus ideas no sean necesariamente novedosas. “La regla general es que cuantas más patentes tenga una empresa, más se acerca la calidad de su cartera de patentes a la calidad de todas las patentes, lo que quiere decir que la mayoría de todas estas patentes no son válidas”, afirma Aharonian.

Aún así, en 2011, el por entonces director general de Google, Eric Schmidt, mantuvo la postura pública de la compañía cuando comenzaron las primeras grandes demandas de patentes de teléfonos inteligentes. Google se dedica a innovar, no a jugar a juegos legales, aseguró. “Hemos experimentado un enorme aumento de dispositivos Android en el mercado y, motivados por nuestro éxito, los competidores están respondiendo con demandas judiciales, ya que no pueden responder a través de innovaciones. No es algo que me preocupe demasiado”, señalaó Schmidt, que hoy día es presidente ejecutivo de Google.

Pero Google sí estaba preocupada. Necesitaba más patentes. Necesitaba un arsenal tan grande como para asustar a los demás antes de poner una demanda, o para poder responder a dichas demandas. El año pasado, durante su mayor adquisición hasta la fecha, Google gastó 12.500 millones de dólares (9.185 millones de euros) en comprar Motorola Mobility, sobre todo para hacerse con su tesoro de 17.000 patentes y 7.000 solicitudes de patentes. También ha comprado más de mil patentes de IBM y ha tomado otras de compañías telefónicas y fabricantes de piezas de automóviles (ver “Google busca ansiosamente patentes con valor”). Google señala que hoy día controla más de 45.000 patentes y solicitudes de ellas.

Las últimas patentes que Google ha ganado quizá no sirvan de ayuda al sistema Android. Pero sí van a ayudar a la compañía a defender nuevos productos y características. Entre las 177 de ellas que Google ha obtenido sólo este mes, una fue a Sebastian Thrun, fundador de Google X, el laboratorio “clandestino” de la compañía. Su objetivo es garantizar los derechos de un método para crear mapas de interior para los teléfonos móviles (ver “Las tiendas vigilan tus movimientos a través de tu móvil”). Otra es para un método de determinación de la ubicación 3D de las señales de tráfico para que los coches automatizados pueden verlas. El nombre de Brin aparece como el único inventor de un nuevo enfoque para analizar patrones en datos de internet. Google ha generado patentes para interfaces de voz y turbinas de viento voladoras. Con la reciente creación de una empresa de investigación médica llamada Calico, es probable que también busquen patentes sobre la investigación antienvejecimiento.

Google ha señalado que sus intenciones siguen siendo defensivas. La compañía ha apoyado una legislación de reforma de patentes que haría más difícil tanto ganar patentes de software como usarlas en los tribunales. También ha estado a la búsqueda de publicidad positiva, haciendo que varias docenas de patentes estén disponibles gratis para proyectos de código abierto, comprometiéndose a no demandar “a menos que seamos atacados primero”.

El tema a debatir es si la veloz tasa de patentes de Google significa que la compañía está inventando más tecnología, y más valiosa, que antes. ¿Es Google 500 veces más innovadora que hace una década sólo por generar 500 veces más patentes? ¿O es que las circunstancias han obligado al gigante de las búsquedas a comportarse como el tipo de compañía que asegura despreciar: la que gasta una enorme cantidad de tiempo, dinero y esfuerzo en maniobras legales de dudoso valor para el público?

En respuesta a nuestras preguntas, una portavoz de Google publicó una declaración preparada: “Estamos orgullosos de la innovación que llevan a cabo nuestros ingenieros, que nos ha permitido presentar un número cada vez mayor de patentes de alta calidad”.

Noticia original: http://www.technologyreview.es/read_article.aspx?id=44302

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