¿Qué nos cuesta el Parlamento Europeo y los que trabajan allí?

Hasta los mismisimos:coste del parlamenteo Europeo

La llamada “troika” (CE, BCE y FMI) campea por el sur de Europa desmontando  organismos públicos y entregándolos a la gestión privada. Pero en sus cuarteles generales se muestra mucho más generosa a costa del contribuyente.

 

El BCE, por ejemplo, se está construyendo una nueva sede en Fráncfort, cuya factura se puede disparar hasta los 1.150 millones de euros, 350 millones más de lo previsto. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, aceptó sin rechistar un incremento de su salario del 11% hasta los 324.000 euros anuales netos. Y la Comisión Europea recurre ante los tribunales, hasta ahora sin éxito, para intentar que el salario de sus funcionarios siga creciendo al ritmo de la inflación.

El presupuesto anual del Parlamento Europeo, que en la próxima legislatura contará con 751 eurodiputados, asciende a 1.750 millones de euros. El del Congreso de los Diputados en Madrid, con 350 escaños, supondrá 84 millones de euros en 2014, una cifra que se ha reducido casi una quinta parte durante el último lustro de crisis. La Cámara Alta española (Senado) añade otros cinco millones a esa factura.

Las labores de empleados auxiliares (administrativos, traductores, asesores, etc,)  resulta imprescindible para una institución que trabaja con 24 lenguas oficiales y que, durante las sesiones plenarias, puede llegar a necesitar entre 800 y 1.000 intérpretes durante una semana. Para cubrir esa necesidad, el parlamento cuenta con 403 intérpretes de plantilla y una base disponible de casi 2.500 autónomos o freelance a los que puede recurrir en caso necesario.

Otras partidas del presupuesto, sin embargo, pueden resultar más difícil de justificar. El Parlamento Eurpeo, por ejemplo, dispone de 28 edificios con un total de 1,1 millones de metros cuadrados de superficie. Lo más singular, sin embargo, es que los tiene repartidos en tres ciudades (Estrasburgo, Luxemburgo y Bruselas), lo que provoca, según el Parlamento, un coste adicional de 119,9 millones de euros anuales.

La tricefalia, como tantas anomalías de la Unión Europea, es fruto del regateo entre los socios a lo largo de los años. La historia juega a favor de Estrasburgo, sede de la antigua Asamblea de la Comunidad del Carbón y del Acero, y de Luxemburgo, donde se intentó unificar la sede del Parlamento. Pero Bruselas se coló entre medias, más que nada porque los parlamentarios querían estar cerca de la Comisión Europea y porque tiene mejores comunicaciones internacionales. Ahora, las tres ciudades se resisten a perder una actividad que las coloca en el mapa de la UE y les proporciona ingresos y empleo.

En total, el Parlamento cuenta con 6.817 funcionarios, 4.000 de ellos en Bruselas; casi 2.500 en Luxemburgo y un centenar en Estrasburgo. A ello, se añaden 1.566 asistentes de los europarlamentarios, según los datos facilitados por la institución.

La factura del personal fijo y temporal supone 583 millones de euros al año, más 116 millones para servicios externalizados. A esas cifras se añaden otros 208 millones para los sueldos y dietas de los europarlamentarios y 187 millones para sus asistentes.

Las dietas se han congelado a nivel de 2011 (304 euros por jornada de actividad en el Parlamento) y los gastos de viaje se han recortado un 5% desde 2012.

Y el salario de cada eurodiputado asciende a 8.020 euros mensuales, con una retención del 22% para el presupuesto de la UE, con lo que queda en 6.250 euros netos, más 4.299 euros mensuales para gastos de logística y administración (teléfono o informática, entre otros).

En resumidas cuentas, esto es lo que nos cuesta la factura del Parlamento Europeo para que luego digan que son ellos los que rescatan a los países… cuando somos los ciudadanos los que estamos rescatándoles cada día a los políticos con nuestros impuestos y lo que nos “recortan”…

Noticia completa publicada en Cinco Días.

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