El impacto de las ‘fake news’ en la sociedad

¿Cuánto descrédito han cosechado los medios de comunicación a raíz de la explosión de las ‘fake news’? Te contamos cuál es su impacto en la sociedad actual.

Vivimos en la era de la posverdad, donde lo cierto y lo falso se confunden de tal manera que conocer la realidad se antoja una misión casi imposible. Si bien la propaganda y la manipulación han existido desde siempre, más desde que el régimen nazi hizo de estas prácticas su bandera, la explosión que vivimos en nuestros días supera cualquier expectativa negativa que pudiéramos albergar.

Las ‘fake news’ hicieron su irrupción estelar durante la campaña electoral que aupó a Donald Trump a la Casa Blanca.Desde tramas de pederastia que involucraban a la candidata demócrata -Hillary Clinton- hasta misiles lanzados al espacio en plena II Guerra Mundial que podrían volver a la Tierra: todo era objeto de manipulación con tal de desestabilizar la opinión pública y hacer daño al rival.Si a ello le unimos las (ya demostradas) injerencias rusas para favorecer este clima de desinformación y el enorme alcance que se puede lograr mediante las redes sociales, tenemos el cóctel perfecto para los populismos y la alarma social.

Según Facebook, solo el 1% de las publicaciones en su plataforma son falsas, pero eso contrasta frontalmente con el reconocimiento que ha tenido que hacer ante el Congreso de EEUU sobre el impacto que la propaganda rusa tuvo en la contienda electoral de 2016.Pero, más allá de la operativa y las causas de esta posverdad, la verdadera clave está en entender cómo estas ‘fake news‘ alteran el estado de consciencia y la capacidad de los ciudadanos de pensar de forma autónoma.

Quién está detrás del negocio de las noticias falsas

Una encuesta realizada en EEUU por la agencia Edelman trata de arrojar algo de luz al respecto. Su principal (y triste) conclusión es que la mayoría de los estadounidenses creen que los medios crean noticias falsas con un único objetivo: la destrucción de los opositores políticos.

El punto final lógico es la creación de cámaras de eco, en las que uno solo lee aquello con lo que uno está de acuerdo. “Es el final de la plaza del pueblo que permitía la discusión de cuestiones basadas en hechos mutuamente acordados”, explica Richard Edelman, presidente de Edelman, en un artículo publicado en el blog del Foro Económico Mundial.

De acuerdo a los datos, las noticias falsas están disminuyendo la confianza en las empresas de noticias tradicionales.

El 36% de los norteamericanos afirmó que su confianza ha disminuido “mucho”, a sumar otro 26% que reconoce haber perdido la confianza “un poco” en los medios de toda la vida.Por partidos políticos, los republicanos son los que se muestran más negativos al respecto (49% afirma que se fían “mucho” menos de los medios y otro 25% reconoce que ha perdido “un poco” la fe en la prensa).Pero, ¿cómo entiende el ciudadano de a pie lo que son las ‘fake news’? Para el 47% de los encuestados por Edelman, las noticias falsas son “textos descuidados o tendenciosos de las organizaciones de noticias”, mientras que otro 39% se aventura a calificarlas como un “insulto que se usa en exceso para desacreditar las noticias que a la gente no le gustan”.

Todo ello, recordemos, considerando siempre a las redes sociales como compañías de medios al uso. Por cada persona que reconocía a Twitter como una empresa de tecnología había cinco que la identificaban como un portal de noticias. Más de la mitad de los encuestados acusan, además, a estas plataformas de la difusión de noticias falsas en el mundo.

Por otro lado, las noticias falsas están cambiando los hábitos de consumo a la hora de leer o acceder a los medios de comunicación. Más de la mitad de los norteamericanos (51 por ciento) afirman que ahora son más cuidadosos respecto a dónde consumen la información, así como utilizan más herramientas de verificación que nunca.

Eso no evita que una cuarta parte de los ciudadanos admita que duda de la verdad de casi todas las noticias que ve.“Nos hemos encerrado en una cueva de nuestra propia creación. Nos hemos vuelto tribales y defensivos. Los principales medios de comunicación están categorizados como elitistas y politizados, incapaces de llevar a cabo su papel vital de decir la verdad”, concluye Richard Edelman.

Un diagnóstico catastrófico ante el que sólo cabe la reinvención de las compañías de noticias tradicionales para recuperar la confianza del gran público.

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